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Vista general de la exposición Epílogo. The Book Lovers Fabra i Coats Centre d’art contemporani de Barcelona Foto: Eva Carasol
El placer del texto

Hace unos cinco años, un profundo interés por la narración invadió las prácticas artísticas contemporáneas, especialmente en el contexto anglosajón. Decidí leer con entusiasmo todo lo nuevo que en este sector se producía, aunque la calidad literaria de estos trabajos muchas veces no estuviera a la altura, o se convirtieran en un ejercicio conceptual donde las palabras no llegaban a fluir. Words… don’t come easy. Pero lo que más me interesó fue descubrir que no era realmente una novedad ni un hecho excesivamente experimental en la historia del arte. Las novelas de artistas importantes, como La vida secreta de Salvador Dalí o Mi filosofía de A a B y de B a A de Andy Warhol, que podrían haber interesado incluso a un público no especializado, hasta entonces no habían sido más que una curiosa faceta del resto de su producción, y eso había llevado a una falta de visibilidad y subsecuente diseminación. También cayeron en mis manos publicaciones como The Happy Hypocrite o F. R. David, dedicadas casi exclusivamente a la ficción literaria. Actualmente, la novela o incluso la poesía son géneros establecidos en las prácticas artísticas, aunque todavía se puede decir que gozan de cierta resistencia hacia el mercado por su reproductibilidad.

Es con otra novela menos conocida de Dalí, Rostros ocultos, censurada en España durante el franquismo y solo publicada de manera íntegra en 2004, con que se cierra la última exposición del ciclo de exposiciones El texto. Principios y salidas, comisariado por Martí Manen y David Armengol. Epílogo: The Book Lovers, parte del proyecto con el mismo nombre de David Maroto y Joanna Zielinska que investiga y recupera novelas escritas por artistas. Por novelas entienden una pieza de literatura narrativa de una cierta extensión, en que la historia se desarrolla exclusivamente por medio del texto. No necesariamente en forma de libro, aunque esta sea la más corriente.

En la exposición, una larga mesa cruza el espacio central de la sala, con una selección de novelas disponible para consultar. En ese contexto, las cubiertas de los libros se convierten en referencias para identificar u hojear lo que luego si interesa se leerá en otro lugar. No olvidemos que estamos hablando de novelas de cierta extensión. Además se incluyen los trabajos de Cally Spooner, Tom Phillips y Alexander Singh, como ejemplos de construcciones narrativas que se salen del formato publicación. Un privilegio es encontrarse de manera íntegra con A Humument, de Tom Phillips, expuesto en los muros de toda la sala. Este monumental trabajo realizado en 1966 se compone del total de las páginas de una novela de segunda mano que han sido alteradas generando otra novela llena de dibujos, con otro tipo de frases y asociaciones de palabras. La grabación de la performance de Cally Spooner Collapsing in Parts (2012) analiza la relación de la tecnología y el lenguaje acudiendo a la nueva jerga del mercado global y Alexander Singh propone otro código de lectura a través de la escucha y la abstracción. Tres maneras alternativas de producir texto a partir de la adaptación o reutilización de un material concreto. Si las demás exposiciones del ciclo se caracterizaban por una distribución más o menos similar de las piezas en un espacio y un tiempo específico, esta última es la que más exige del público, que desborda las temporalidades y exige otro nivel de lectura, interesante por su imposibilidad.

La novela de artista también puede funcionar en sí misma como una crónica, una ficción, un manifiesto, incluso una biografía. Estos géneros y la idea del libro como estructura narrativa con un principio, un intermedio y un final, en este orden, además de con sus respectivas expectaciones y anticipaciones dentro de cada capítulo, sirve a los comisarios para componer una temporada de exposiciones y otras actividades alrededor del joven centro de arte. Capítulo I. Crónica. Narración, historia y subjetividad engloba trabajos relacionados con la investigación artística o el documental; Capítulo II. Huidas. La ficción como rigor contempla trabajos que parten de la imaginación e inventan otros mundos posibles y el tercero y final Capítulo III. Manifiesto. Arte hoy, ante las dudas recoge las prácticas que tienen un cierto compromiso político, y que apuntan al cambio en la esfera real. Relacionar unos aspectos con otros de manera sutil es una característica fundamental para entender la naturaleza de todo el proyecto. Porque si algo caracteriza a El texto es la constancia en marcar un tono específico de celebración de la lectura. Esta división temática, se inicia con los divertidos episodios de la artista Pilvi Takala, cuya exposición individual constituía el prólogo del programa. Caminar por un centro comercial con una bolsa de plástico transparente llena de dinero, o entrar en Disneylandia vestida de Blancanieves son gestos altamente críticos que se presentan a través del absurdo y del humor en la realidad cotidiana.

Pero más allá de las exposiciones, es importante recordar que El texto está pensado como el total de la programación de un nuevo centro de arte y por ello debe comprender todo tipo de actividades. Como primeros comisarios externos seleccionados en una convocatoria para dirigir el centro que se abrirá cada año, Manen y Armengol han decidido, frente a esa exigencia y a las limitaciones que trabajar a corto plazo conlleva, crear una estructura organizada donde la voluntad de proximidad con los públicos es primordial. La Oficina de educación, un proyecto del artista Jordi Ferreiro, trabaja con el enfoque específico de la performance y la acción a partir de todo tipo de actividades para los diferentes públicos que visitan la institución, desde una intensa relación con las escuelas del barrio hasta un programa de conferencias y entrevistas para aquellos profesionales interesados en la educación artística. Además, escritores como Chris Krauss, Enrique Vila-Matas o Ignacio Vidal-Folch, y teóricos como Peio Aguirre o Iván de la Nuez, han circulado por igual con los artistas en un extenso programa de actividades que incluía talleres y visitas, generando líneas discursivas independientes de las exposiciones.

Y es esta última parte más importante. Dice Roland Barthes que el placer de la lectura proviene indirectamente de ciertas rupturas, cuando entran en contacto códigos antagónicos (lo noble y lo trivial por ejemplo), se crean neologismos pomposos e irrisorios, y se moldean mensajes pornográficos en frases tan puras que se las tomaría por ejemplos gramaticales [1]. Sería interesante pensar el programa del centro de arte de manera similar, como algo establecido, con sus dificultades estructurales y sus posibilidades, pero en el que se pueden introducir una serie de prácticas diferentes que puedan romper el consenso.





[1Roland Barthes, El placer del texto y lección inaugural de la cátedra de semiología literaria del Collège de France, Siglo XXI Editores, México, 1998.

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